La semana pasada se abrió un debate improvisado en Twitter sobre el sistema de producción en cadena en el sector legal. En este debate se dijo que los despachos anglosajones eran los únicos que utilizaban un sistema de producción en cadena a la hora de desarrollar su trabajo, una afirmación de la que yo no estoy para nada de acuerdo, pero que me ha dado pie para escribir este post.

Cómo todos sabemos el mercado legal español se caracteriza, en los últimos años sobretodo, por una competencia feroz en la que cada vez más despachos luchan por defender su parcela de negocio o, en el peor de los casos, conseguirla. En palabras de Miguel Angel Pérez de la Manga “las oportunidades de negocio en España son las que son, y para que un despacho aumente su parcela de negocio es porqué otro la ha perdido”. No se si nos encontramos en ese punto  de pleno mercado que propone Miguel Angel, pero lo que si se es que el nivel de trabajo ha obligado a adoptar unos sistemas de producción y reparto de trabajo en buscar de la optimización de los recursos, en todos los despachos independientemente de su origen o tamaño.

El sistema de producción en cadena o masa, porque las diferencia entre ambos son mínimas (si es que existen), proponen un modelo de producción basado en la eficiencia, especialización, coordinación y optimización de los recursos. Su reflejo en el sector legal sería el desarrollo de un asunto empezando por el trabajo de campo que llevaría a cabo el abogado más junior bajo supervisión de un abogado más sénior, hasta la revisión y guinda final que sería el trabajo final del socio. Pensar que este sistema es utilizado solo en despachos anglosajones es tan arcaico y poco veraz como pensar, que los despachos medianos o pequeños pueden permitirse renunciar a la optimización de sus recursos, porque al final, es eso, una clara optimización de los recursos en aras de la productividad.

Es cierto que este sistema de producción tiene origen anglosajón, aunque para ser exhaustivos, todos los sistemas de producción en busca de optimización tienen este origen desde la Revolución Industrial. En palabras de Garrigues Walker “Se puede creer que existe una cierta americanización de la abogacía, pero muchas de estas cuestiones surgen en el plano europeo, como respuesta a la necesidad de adecuar las reglas a un mercado de mayor competencia, garantías y transparencia”. 

Es por todo esto por lo que, en mi opinión, tachar a los despachos anglosajones de producir en masa por optimizar recursos es un intento desesperado de buscar una diferenciación donde no la hay. ¿De verdad hay alguien que crea que en los despachos nacionales el socio es el que busca la jurisprudencia? Si es así, vendrá dado por una falta de recursos no por cuestiones culturales.

En cualquier caso, entiendo que esto no es una verdad absoluta y que seguro que alguien podrá llevarme la contraria opinando algo distinto y estaré encantada de defender mi posición e intentar entender esas afirmaciones desde otro punto de vista.

¡Que tengáis una buena semana!

Nos vemos en twitter: @sandracll 

Written by Sandra Cuesta Llerandi

Business Development, Marketing & Communications | Marketing Manager | Dual Degree in Law and EU Legal Affairs & International Advocacy | Double Master’s Degree in Access to the Legal Profession and International Business Law | Download my e-book: http://eepurl.com/bfDEkT Madrid, Spain

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