Economist & Jurist publicaba el otro día un artículo con una cuestión que hace algunas semanas llevaba planteándome; realmente ¿Existen nuevas tendencias en el sector jurídico?.

Es cierto que parece que la crisis ha hecho evolucionar las exigencias de los consumidores de servicios legales. Se habla también de un exceso de oferta, lo que conlleva una supuesta y también excesiva competencia entre abogados y despachos. En el seno de esta situación han tomado especial relevancia en los últimos años cuestiones como la marca personal, el marketing jurídico y demás áreas para ayudar a desmarcarnos y convertir nuestro producto en algo atractivo y con un valor real, pero lo cierto es que esto, que parece una novedad no lo es y el prestigio personal y el marketing han existido siempre, y han gozado de especial relevancia en el desarrollo de la profesión.

Entonces, la pregunta adquiere mayor relevancia, ¿porqué concebimos como novedad, algo que no lo es? Quizás porque la tecnología ha hecho que estos productos se vuelvan más tangibles y visibles al ojo de clientes y terceros: el prestigio de un abogado o de un despacho se llega a valorar por seguidores en Twitter y si bien, nada más lejos de la verdad, también es cierto que los grandes abogados o los grandes despachos cuentan con una abultada cifra en su contador de seguidores en la red social.

Toda esta presión por conseguir relevancia y tener voz en el ámbito de las redes sociales hace que los abogados ya no solo sean abogados, son periodistas, profesores, escritores, comerciales, empresarios, economistas… y es que, ahora, el abogado no solo tiene que saber llevar un caso en la práctica, tiene que saber vender sus servicios, vender su marca, vender su despacho y no solo a sus clientes sino a todo el mundo, porque Twitter y las Redes Sociales hace que el cliente esté en cualquier sitio.

Siguiendo con el artículo escrito por David Muro para Economist & Jurist, existen elementos esenciales que hay que cuidar:

1. El posicionamiento en el mercado. Es importantísimo saber dirigir, saber vender mis servicios al target adecuado y “trabajar profundamente una marca personal y corporativa que llegue a mi potencial cliente”. Como ya he dicho, esto no es una novedad, aunque asi lo parezca. Lo que si es una novedad es el ámbito o como se fabrica esta marca personal. No se hace de un día para otra como es de esperar, pero tampoco se basa fundamentalmente en nuestra labor llevando pleitos hacia los intereses de nuestro cliente, tampoco basta con un bonito logo o de vez en cuando publicar un artículo en algún periódico especializado. Que tu marca personal se posicione donde realmente quieres, es fruto, de conocer y escuchar a los clientes fijos y potenciales, de conocer nuestros puntos fuertes y explotarlos públicamente, es decir, saber generar un buen producto y saber venderlo, y ahí es donde el abogado, de repente se convierte en publicista, en “escaparate para mostrar la especialidad que trata como abogado o despacho”.

2. Como hemos dicho, el cliente, sabe lo que quiere y se ha vuelto mas exigente. Quizás antes bastaba con tener un apellido representativo y muchos libros alrededor para atraer clientes, ahora es algo más complicado, son los abogados los que deben buscar y ofrecer sus servicios. y aquí es donde nos convertimos en comerciales. Gracias a las redes sociales este trabajo se nos vuelve un tanto mas ameno, el uso de Youtube, Linkedin o Twitter ayuda a darnos a conocer, y a dar a conocer nuestra profesionalidad y conocimientos. Ahora bien, hay que darle la importancia que merece y no podemos olvidar que los contenidos que se vuelcan en una red social son un mero reflejo de lo que yo quiero mostrar, mi profesionalidad y mis conocimientos se demostrarán ejerciendo la abogacía como tal.

3. Haciéndome eco del término utilizado por David Muro, el “boca-oreja” siempre será el mejor método de venta y es que un cliente puede atraer muchos clientes. Ahora bien, ese boca-oreja también se traslada a internet donde se hace más visible adquiriendo una mayor trascendencia.

En definitiva e intentando buscar una conclusión a la cuestión planteada, no creo que realmente se haya producido una revolución en el ámbito jurídico, es solo una adaptación.

El abogado sigue teniendo el deber de escuchar, transmitir seguridad y confianza con el trato al cliente, así como detectar oportunidades y necesidades, solo que ahora no basta con hacerlo, también debe publicarlo.

 

Written by Sandra Cuesta Llerandi

Business Development, Marketing & Communications | Marketing Manager | Dual Degree in Law and EU Legal Affairs & International Advocacy | Double Master’s Degree in Access to the Legal Profession and International Business Law | Download my e-book: http://eepurl.com/bfDEkT Madrid, Spain

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