¿Por qué las abogadas no llegan a socias?

El otro día Expansión publicaba un gran artículo sobre el por qué de que la mayoría de las abogadas no llegaran a socias, (podéis consultarlo aquí) una realidad a tener en cuenta y un problema que precisa solución.

Durante la carrera el número de mujeres es superior al número de hombres (en mi caso bastante superior ¿20 frente a 4?), en los puestos más junior la diferencia se reduce y a medida que vamos aumentando la seniority los números cambian hasta llegar a la cúspide, los socios, en los que las mujeres prácticamente desaparecen. Me niego a pensar que este cambio se deba a cuestiones arcaicas y machistas puesto que hasta donde llega mi reducida experiencia esas ideas parecen más o menos diluidas, pero si no es eso, ¿qué ocurre?¿por qué las mujeres no llegan a los puestos más altos de la escala profesional en el mercado legal?.

Aunque en el artículo hacen distinción entre despachos de origen español y los anglosajones, destacando que estos últimos toman más medidas para reducir la desigualdad entre sexos, la realidad es que ni unos ni otros consiguen trasladar esa igualdad a los puestos de mando. Después de explicar todos los acuerdos y planes que llevan a cabo las firmas para la conciliación y la diversidad, me queda una duda ¿por qué los planes de diversity van destinados íntegra y exclusivamente para mujeres? si hay un problema relevante para la abogacía en general es la deficiente conciliación con la vida personal que deja a quienes la ejercen, y ese es un problema de ambos sexos. Los planes y consejos de diversidad y conciliación solo son útiles si se aplican, y a día de hoy eso no ha ocurrido. En realidad en una situación profesional como en la que nos encontramos ahora mismo, me resulta difícil entender que a una mujer tan competitiva o más como un hombre se la infravalore, por lo que ¿dónde reside el problema?. 14339312703778

Como todos sabemos la abogacía es una profesión muy sacrificada, que requiere, a los profesionales que la ejercen, estar disponibles casi 24 horas al día; hasta ahí es igual en hombres y mujeres. El único punto en el que parece que puede iniciarse la diferencia es el del embarazo y la consiguiente jornada reducida. Quizás la abogacía sea una profesión configurada de forma tradicional y nos estamos preocupando más por adaptarla a los medios 2.0 que por introducir unas novedades estructurales demandadas y necesitadas por sus profesionales. 

En definitiva, la profesión merece un cambio, y no pasa por los planes y consejos que sólo pretenden dar buena imagen, pasa por realmente empezar a valorar la conciliación como un derecho de todos los profesionales y la familia como un beneficio y no un freno a tu carrera. ¿Difícil? Sí, pero no imposible.

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Madrid, Spain

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