MiFID es el acrónimo utilizado para “Directiva sobre mercados de instrumentos financieros” en inglés “Market in Financial Instruments Directive”, que entró en vigor en 2007 y crea un marco regulatorio homogéneo de los mercados financieros en los países de la Unión Europea. Esta directiva favorece que un inversor de productos afectados por esta Directiva, tenga un grado de información y protección similar si invierto en cualquier estado de la UE, ó como lo define la CNMV “Normativa europea que armoniza en Europa la regulación sobre los mercados de valores, los instrumentos financieros que en ellos se negocian, la organización y relación con sus clientes de las entidades financieras que prestar servicios de inversión y la protección al inversor”. 
   Ha sido incorporada al Derecho español mediante la Ley 47/2007 de 20 de diciembre, que modifica la Ley del Mercado de Valores, y el Real Decreto 217/2008, de 15 de febrero. En adelante nos referiremos al nuevo régimen de protección al inversor como normativa MiFID. 
 
   A partir de esta normativa los acuerdos que se establecen entre entidades financieras y clientes minoristas para la prestación de servicios de inversión deben quedar formalizados en un contrato escrito que recoja las obligaciones y derechos de las partes. 
 
Los objetivos de esta Directiva, son fundamentalmente:
  1.  Incrementar el nivel de competencia en los mercados. Las entidades financieras deben facilitar a los clientes información sobre sí mismas, los servicios que prestan y los instrumentos financieros que ofrecen. 
  2. Aumentar la protección a los clientes que adquieren servicios financieros o de inversión. A pesar de que MiFID no afecta a todos los productos que ofrecen las entidades financieras si lo hace con aquellos que podrían considerarse más complicados que la media. Por lo que, como bien distingue Guillermo Barral Varela para el Diccionario Económico de Expansión, tendremos:
  • Productos NO MiFID: que no estarán afectados por la directiva como pueden ser las cuentas de ahorro, los planes de pensiones o las cuentas corrientes. 
  • Productos MiFID: Con un grado de complejidad mayor. Ahora bien, dentro de esta categoría se distinguen, a su vez:
    • No complejos: acciones, fondos de inversión, deuda pública y pagarés.
    • Complejos: productos derivados, deudas, seguros de cambio, hipotecas multidivisas…
   En cuanto a los clientes que se ven afectados por esta directiva también hay cierta regulación, puesto que serán aquellos que contraten productos regulados por la directiva o a los que presten servicios de inversión. Los clientes según la directiva podrán clasificarse como:
  • Minoristas: Clientes con un conocimiento menor y experiencia en los productos regulados por la directiva. Según define MiFID “se considera un cliente minorista a aquél que no se puede clasificar o incluir en las categorías señaladas en los apartados siguientes”.
  • Profesionales: Con un conocimiento superior, experiencia y cualificación para tomar sus propias decisiones de inversión y a su vez conocer los riesgos que se derivan de estas. 
  • Contraparte elegible: Aquellos con el máximo nivel de conocimiento, experiencia y cualificación como gestoras de fondos. 
   La finalidad de esta clasificación, se basa en dar a cada uno la protección que precisa. Ahora bien, uno de los valores mas cuestiones es el cómo valorar la experiencia o el grado de conocimiento por parte de un cliente. Para ello, la Directiva establece medidas como Test de adecuaciones y Test de idoneidad. El primero consiste en un test que debe realizar el cliente minorista para contratar un producto complejo. El Test de idoneidad por su parte es más largo y lo deben hacer los clientes de la entidad financiera a lo que se les presten servicios de asesoramiento en materia financiera o gestión de cartera.
 
   Por último en cuanto a la información la directiva diferencia dos tipos: la postcontractual y la precontratual y a su vez la puntual o la periódica. 
 
   Para más información sobre los efectos de MiFID os dejo aquí el enlace a la guía publicada por la CNMV. 
 
 

 

Written by Sandra Cuesta Llerandi

Business Development, Marketing & Communications | Marketing Manager | Dual Degree in Law and EU Legal Affairs & International Advocacy | Double Master’s Degree in Access to the Legal Profession and International Business Law | Download my e-book: http://eepurl.com/bfDEkT Madrid, Spain

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