Hoy quisiera comenzar este post con una pregunta, ¿puede el whatsapp ser utilizado como una prueba válida ante un juez?.

Obviamente no tiene goza de la confianza de otras pruebas ya que la posibilidad de cambiar el emisor de un mensaje, descubierta recientemente por hackers españoles, implica cierta duda a la hora de determinar su veracidad. Ahora bien, las aplicaciones de mensajería instantánea como Line, Telegram o Whatsapp se han convertido en el sistema de comunicación electrónica por excelencia, desbancando a los SMS, y han participado como pruebas judiciales en varias ocasiones, pero cómo es de esperar, la tecnología está sujeta a cambios y a hackers lo que hace que su credibilidad se vea en entredicho. Retomando un titular del diario ABC “El 40% de los mensajes de Whatsapp presentados en juicios están manipulados”.

Cómo sabemos, la prueba, para ser válida en un proceso judicial, debe ser: lícita, auténtica, clara y gozar de integridad, y todavía son escasas las pruebas tecnológicas con estas características.

Tomando como referencia un artículo de Alonso Hurtado, “El primer aspecto que hay que demostrar es que la prueba electrónica se ha obtenido de forma lícita, sin vulnerar el derecho a la intimidad y el secreto de las comunicaciones. Además, es necesario garantizas que es auténtica, lo que significa demostrar la cadena de custodia y acreditar que no se ha producido un hackeo. Por último, es necesario preservar la integridad de los medios de almacenamiento originales y presentar la prueba de manera clara y comprensible ante el tribunal”. La existencia de algún fallo en alguno de estos requisitos, haría que la prueba estuviera puesta en duda.

Ahora bien, el Tribunal Constitucional en la Sentencia 82/2006 de 13 de marzo, pretende evitar la indefensión que sufriría una de las partes en caso de que una prueba importante no fuese admitida por alguna razón y por ello “garantizó a las partes el derecho a impulsar una actividad probatoria acorde con sus intereses, siempre que fuese susceptible de alterar el fallo”. En definitiva, a pesar de los fallos técnicos que cualquier prueba tecnológica puede sufrir, incluido Whatsapp, este puede ser considerado como prueba aunque, por supuesto, y según lo dispuesto en la LEC el juez es libre a la hora de valorar las pruebas.

Según informa el presidente de la Asociación de Internautas, Victor Domingo, “de 15 casos registrados este año en nueve de ellos se presentaron mensajes verídicos mientras que en los seis restantes estaban manipulados. Por internet se pueden encontrar incluso programas que permiten editar mensajes enviados o recibidos como Whatsapp ToolBox o Fake SMS Sender”. El principal perjuicio es que estas alteraciones de la prueba tecnológica no pueden ser detectadas ni en un análisis forense informático.

Por último es importante tener en cuenta que la actuación notarial de certificación de la validez de una conversación tenida por alguno de estas aplicaciones no hace válido lo falso ya que se limita, únicamente, a constatar la existencia de unos mensajes en un terminar, en los que consta un remitente y una hora, pero no entra a valorar la veracidad de la conversación.

Written by Sandra Cuesta Llerandi

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