Street Food: La llegada inminente

Ultimamente son continuos los nuevos modelos de empresas sin sede física, que rompen con todos los modelos hasta ahora conocidos y que son en la misma medida útiles y originales y criticados. Criticados por su falta de regulación, por la dificultad de su control y porque su beneficiosa situación en el plano tributario hace que económicamente puedan ofrecer unas condiciones mejores que dificulta o imposibilita hacerles competencia con los sistemas tradicionales; véase el caso de Uber, Blablacar, o las nuevas Street Food.
La venta de comida en quioscos callejeros, conocida ahora como street food, que tan habituales son en otros países como Estados Unidos, comienzan su desembarco en España. Lo que hasta ahora se limitaba a puestos de castañas y churros razagados en verbenas y ambientes navideños, con el auge de la cocina y los cocineros se sofistica, nos trae un modelo más amplio y con ello nos adentra en ciertas cuestiones relacionadas con Derecho necesarias de aclarar. 
Con este nuevo modelo de negocio estaríamos de nuevo ante una situación parecida a la que tiene Uber con los Taxis, que es la dificultad de control y la imposibilidad de hacer competencia a un servicio que, como ocurre con los street food, tiene unos costes mucho mas reducidos. Empezando en primer lugar porque este nuevo modelo de hostelería callejera se desprende de hipotecas y alquileres impagables, lo que le permite ser mucho mas competitivo en un inicio.
Todavía en España el Street Food no ha llegado a instaurarse con tanta fuerza como en otros países entre otras cosas por las exigencias sanitarias y por la necesidad de licencias y demás controles para iniciar una actividad económica como es, la venta al público de comida. Si hasta ahora solo los locales estables podían llevar a cabo este servicio la excepción que confirma la regla de los quioscos en verbenas, abre la puerta a que el Street Food se convierta en un nuevo modelo en el sector hostelero del país, le cueste a quien le cueste.
Son muchas las cuestiones previas que habrá de tratar para que esto llegue a asentarse, desde cuestiones de Derecho Administrativo como licencias, permisos y demás, hasta cuestiones de Derecho Mercantil, ¿puede un quiosco ser considerado empresa?, pasando por supuesto por Derecho de la Competencia: admitir que alguien venda comida elaborada sin necesidad de camareros, cocina, controles, seguros, sería admitir la venta por debajo del coste y con ello competencia desleal por parte de los quiosqueros a los hosteleros tradicionales, algo prohibido por la Ley de la Competencia.
Parece que esta cuestión dará mucho que hablar y pone en una difícil situación al Derecho en su conjunto que tendrá que encontrar la forma de que hostelería tradicional y street food convivan a poder ser de una forma más útil y sin necesidad de llegar a la guerra que hemos vivido entre los taxistas y Uber.
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Madrid, Spain

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