En marzo escribí un artículo para Economist & Jurist que quisiera compartir con vosotros de forma íntegra aunque ya os adelanto que no es precisamente corto.

Espero que os interese.

La diferenciación entre Jóvenes Abogados

Derecho siempre ha sido una de las carreras más demandadas, nunca ha habido escasez de abogados y siempre ha habido mucha competencia. ¿Por qué? No siempre es fácil responder a esa pregunta, a unos les mueven las posibilidades económicas, a otros el afán de intentar hacer justicia, a otros motivos familiares y a otros les gustan lo que ven en series como Suits o Boston Legal ¿a quién no?. A pesar de todo lo anterior y dado el altísimo nivel de sacrificios que entraña, hay una cosa clara, la abogacía debe ser vocacional. Son muchos los sacrificios que nos esperan ejerciéndola, desde la responsabilidad de un buen asesoramiento legal hasta las muchas horas que conlleva, y es por ello por lo que es una labor que solo se puede realizar cuando se está seguro, cuando no te imaginas haciendo otra cosa, cuando es tu vocación.

Hoy en día, son muchos los que opinan que la abogacía pasa por una transformación, una nueva era: las redes sociales, los despachos internacionales, la aún mayor competencia entre despachos y profesionales, graduados, licenciados, master, examen, etc. todo esto ayuda a hacerse un hueco en esta profesión. En mi opinión más que una transformación nos encontramos ante una adaptación. Una profesión tan tradicional como es la abogacía se está adaptando, al fin, a los tiempos que corren, a las nuevas tecnologías, a los nuevos canales de información y comunicación, y eso, proporciona más oportunidades para los jóvenes abogados.

Ejercer la abogacía cada vez se hace más difícil, se nos exigen más estudios, más pruebas, mejores notas, más idiomas y más habilidades que a los abogados de antaño. Ahora ya no vale con terminar derecho y tener un buen expediente, es obligatorio cursar el Master de Acceso a la Abogacía, que a no ser que se complemente con otro especializado en alguna rama del derecho, no aporta un valor añadido que te diferencie en el mercado laboral, por supuesto es necesario el dominio del inglés porque son pocos o ninguno los grandes despachos que no tienen clientes con operaciones en el extranjero, también es necesaria una clara vocación por la abogacía porque sin ella el ejercicio será más duro de lo que ya es, y a todo esto hay que sumarle a las tradicionales habilidades técnicas, habilidades comerciales, gestoras, capacidad para generar negocio… Lo mejor es que a pesar de la interminable lista de exigencias para un abogado, también hay una interminable lista de jóvenes abogados dispuestos a cumplirlas o incluso, superarlas y ahí es donde comienza este artículo. ¿Cómo te diferencias del resto de jóvenes abogados?

En primer lugar debemos iniciar nuestra diferenciación en las redes sociales. Ese elemento tan popular y a la vez tan desconocido tiene un papel fundamental en la diferenciación de un profesional. No vale con tener un perfil en twitter o LinkedIn, es necesario estar activo, compartir información y publicaciones que aporten un valor añadido a nuestra cuenta y conseguir que ésta genere un interés. Hay que saber muy bien qué imagen queremos dar. Las redes sociales nos permiten mostrarnos como nosotros queremos que nos vean, ahora bien, hay que tener en cuenta que no podemos inventarnos un personaje que no se ajuste a la realidad y defraude en persona. Conectar con perfiles que nos resulten interesantes, con profesionales de los que nos atraiga lo que hacen, en definitiva, comunicarse, porque no hay mejor perspectiva que la de alguien que ya se encuentra haciendo lo que nosotros queremos conseguir. La timidez aquí no tiene cabida, hay quien encontró trabajo por escribir un comentario en una publicación de un abogado sobre el fallo de un link, un simple retweet puede iniciar una conversación y nunca se sabe como esta puede terminar. Las oportunidades están ahí, pero hay que dejarse ver.

Otra de las herramientas más útiles para diferenciarnos son los blogs y páginas web. Lo más importante es que nos permite demostrar nuestros conocimientos, nos permite aprender, informarnos e investigar sobre temas, a veces complejos, de los que no conoceríamos ni sabríamos de su existencia a no ser por esa labor de información e investigación. Además, la imagen que traslada sobre nosotros nuestro blog se mantiene en el ámbito profesional y nos ayuda a demostrar cierto sentimiento de compromiso, emprendimiento, interés y ganas de aprender, cualidades esenciales y más que demandadas para un profesional. Es importante tener en cuenta que dejamos de tener el control de aquello que escribimos en el momento en el que lo publicamos, por ello es recomendable reservar nuestras opiniones, sobretodo en cuestiones políticas o religiosas. Esto último tiene especial importancia en las redes sociales. Tenemos que tener en cuenta que cuando otorgamos connotaciones profesionales a nuestros perfiles en internet, estos, adquieren otra dimensión y por ello hay que empezar a tener especial cuidado en formas y contenidos.

En tercer lugar las asociaciones también pueden ayudarnos a entrar en el mundo laboral. Existen asociaciones de jóvenes abogados que nos acercan la realidad profesional cuando estamos empezando, nos permiten conocer gente, profesionales, más jóvenes abogados que han encontrado trabajo, jóvenes abogados que no lo han encontrado, e incluso algo más importante, nos permiten conocer experiencias profesionales. No siempre el ejercicio es como uno se imagina y son innumerables los casos de abogados que dejaron el ejercicio y se centraron en otras ramas o departamentos que nunca se habían planteado. Hay que tener en cuenta que aunque intentan acercarnos la abogacía ligeramente durante el master, no sabes lo que es ni lo que conlleva hasta que estás dentro, también que la única salida de estudiar derecho no es ser abogado, y que hay muchos tipos de despachos, cada uno para un tipo de profesional. Todo son cuestiones que no descubres hasta que inicias la inmersión al mundo laboral.

El networking, una práctica cada vez más habitual, es algo de un valor incalculable en cualquier punto de nuestra carrera pero aún más cuando estás empezando. Poder ver y hablar en persona con aquellos profesionales a los que sigues en Twitter, es lo que realmente marca la diferencia. Esta herramienta entraña cierta dificultad, y es que estas reuniones están destinadas para profesionales en ejercicio y, por ello, no seremos conocedores de su existencia a no ser que hagamos una buena labor en las redes que nos proporcione el acercamiento necesario.

A parte de abogados y profesionales en el mundo legal también es importante aprender a relacionarnos y poder mantener relación con contactos que puedan generarnos negocio en un momento dado. No podemos olvidar que los despachos buscan negocio y una persona con una nutrida lista de contactos puede salir beneficiada frente a otra que no los tenga.

Por otro lado, como no hay mal que por bien no venga aprovechemos ese master de acceso a la abogacía. Nuestra actitud para/con este master ya no es solo intentar dar la mejor imagen posible en clase para llamar la atención, es todo lo que puede haber detrás, desde conectar vía LinkedIn a tomar un café con los profesores. Hay que tener muy claro que la formación que se da en un master no es la de la universidad y ni mucho menos es la del instituto, los profesores son profesionales: abogados, jueces… dispuestos a ayudarnos y solventar nuestras dudas y sin lugar a dudas estarán dispuestos a conectar con nosotros, a tomar un café y de paso a forjar una relación profesional que seguro, será provechosa. No hay mejor manera de aprovechar un master que creando nuevas relaciones.

Nuestro curriculum es nuestra principal herramienta, es lo que nos consigue una entrevista o directamente queda archivado. Hay que tener en cuenta que aunque la abogacía pasa por un momento de transformación, es una profesión, o más bien, un sector formalista y clásico y eso va a seguir así, por lo que nuestra diferenciación tampoco puede venir de la mano de curriculum estrambóticos. El curriculum de un abogado no puede ser demasiado innovador. Debe ser claro, sin palabrería ni párrafos interminables, conciso, en el que se indique el objetivo profesional y nuestra formación. No es aconsejable utilizar un modelo típico de internet, es importante que dentro de las limitaciones en cuanto a formato se refiere se intente aportar un toque personal que demuestre que lo hemos hecho nosotros. Suele ser importante, sobretodo para jóvenes abogados, que el curriculum no supere una página de extensión, por lo que la decisión del tipo de letra también deberá venir condicionada a su tamaño para poder ajustarse a esa longitud, en la mayoría de los casos una fuente de tamaño 10 es suficiente, a veces incluso 9. El curriculum debe ir acompañado generalmente del Expediente Académico. Es aconsejable indicar la nota media en el CV de cada grado de formación que añadamos. En cuanto a los idiomas los niveles de alto, medio y bajo, no son válidos, aunque no se posea título que lo acredite se deberá medir nuestra formación en el idioma como A1, A2, B1, B2, C1, C2, lo que da una idea más concreta y objetiva del grado que poseemos. Un error muy común es poner un idioma aunque poseamos un nivel básico, pues bien, sólo es relevante introducir un idioma en el CV si se posé un nivel B1 o superior. Por último, en cuanto a los títulos, aunque no suele ser necesario título acreditativo si es posible que el entrevistador lleve a cabo la entrevista en aquellos idiomas que hemos puesto con niveles superiores.Es fundamental, también, ser capaces de explicar a la perfección todo aquello que introducimos en el curriculum, desde unas prácticas hasta un curso o una estancia en el extranjero. Es fundamental saber todo sobre los trabajos que hemos estado realizando y que decidimos introducir en el cv. Esto que parece una obviedad no lo es tanto así y son muchos los que acuden a una entrevista sin saber explicar lo que han estado haciendo, sin saber vender realmente su experiencia en alguna cuestión y sin estar preparados para cualquier pregunta teórica que les puedan hacer al respecto.

Muchas veces hay algo más importante que un buen curriculum o un buen expediente y son las ganas, el entusiasmo, la empatía… son habilidades que no se ponen en el cv pero no hay ningún despacho que no las valore. Obviamente por si solas no nos harán conseguir el puesto, pero pueden hacer que nuestro curriculum y nuestro expediente valga más. Lo malo de estas es que solo se dejan ver en persona, en la entrevista y a esa solo se llega a través del CV, de ahí la importancia de las asociaciones y de cualquier tipo de evento que nos permita conocer a profesionales de despachos para demostrar nuestro valor personal, si dudamos de la valía de nuestro curriculum.

Si efectivamente nuestro curriculum y nuestro expediente nos consiguen una entrevista es importante prepararnos, estudiar. A una entrevista hay que acudir sabiendo todo de la empresa/despacho, quienes son los socios, el origen, sus valores, el posicionamiento en directorios como Chambers o Legal 500 -en el caso de despachos de abogados- en definitiva, todo o casi todo. Existen despachos con pruebas interminables con psicotécnicos, prueba escrita de inglés, test de conocimientos jurídicos, dinámicas de grupo… en mi opinión la única prueba relevante es la entrevista. En las entrevistas, que en la mayoría de los casos se harán en dos fases, una primera con el departamento de Recursos Humanos y algún asociado del despacho y una segunda con socios de la firma; se nos harán las típicas preguntas: ¿por qué estudiar derecho?¿por qué esta especialidad?¿por qué esa universidad?, luego nos harán un par de preguntas de contenido jurídico, y para terminar una parte se hará en inglés. Lo habitual es que en esta parte nos pregunten por nuestras aficiones, Erasmus o formación en el extranjero. Si se pasa con éxito esta fase, la siguiente, como he dicho, será con algún socio del despacho, que no tiene porque ser del departamento que nosotros hayamos solicitado. Se repetirá lo anterior, habrá una parte en inglés y nos volverán a hacer las misma preguntas sobre nuestras decisiones académicas y aficiones.

Con todo esto, generaremos algo que tenemos que tener presente en todos los niveles de nuestra carrera, una marca personal, que adquiera valor día a día, trabajo a trabajo, con una importante red de contactos a los que poder acudir cuando no estemos seguros de lo que estamos haciendo, de lo que queremos, porque seguro que a muchos os pasará, porque como he dicho antes el Derecho y la abogacía son cosas distintas y puedes haber estado muy seguro durante la carrera de lo que querías, pero en el momento del ejercicio no lo ves claro, hay muchos más trabajos dentro de un despacho e incluso hay trabajos que cuando empezaste la carrera todavía no existían, de ahí el cambio o la transformación de la abogacía de la que todos hablan y de ahí una adaptación en la que nosotros, jóvenes abogados, podemos conseguir tener un papel protagonista.

Written by Sandra Cuesta Llerandi

Business Development, Marketing & Communications | Marketing Manager | Dual Degree in Law and EU Legal Affairs & International Advocacy | Double Master’s Degree in Access to the Legal Profession and International Business Law | Download my e-book: http://eepurl.com/bfDEkT Madrid, Spain

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