No somos un país de pandereta

Soy consciente que este va a ser un post polémico, así como lo fue mi tweet de ayer, pero quiero exponer mi opinión a pesar de todo, y por supuesto, partir de una base de respeto, reconociendo mi pleno desconocimiento en cuestiones de salud, epidemias y demás, aunque creo que no entro a valorar ninguna cuestión que precise un conocimiento técnico, pero que conste de antemano.
La semana pasada todas las noticias giraron alrededor de ébola, y del contagio de la enfermera Teresa Romero. Nos hemos cansado de escuchar noticias y declaraciones buscando culpables, cuando la realidad es que no los hay. Esto es como la crisis, a título pasado es muy fácil decir qué se debería haber hecho y que no. Me he cansado de escuchar que somos un “país de pandereta” y es que esto solo confirma algo que ya sabíamos, que nuestro peor enemigo somos nosotros mismos.
Pues bien, yo me niego a pensar eso. Me niego a pensar que mi país es un país de pandereta porque si bien hay muchísimas cosas que cambiar, tenemos otras tantas maravillosas y otras tantas que no están tan mal. En todos los países hay cosas que funcionan mejor y peor y todos tienen “costumbres” que son, cuanto menos… polémicas. Estados Unidos es una de las potencias mundiales y sin embargo está lleno de contradicciones y cuestiones que de darse en cualquier otro sitio serían una aberración, eso sí, el sentimiento de la nación no se lo quita nadie, a pesar de todo.
Durante todo este tiempo no he querido comentar nada acerca del ébola, ni del contagio, ni quería dar una opinión, pero si bien, me gustaría romper una lanza a nuestro favor y ser realista, algo que parece que a muchos se les ha olvidado. Cuando se decide repatriar a un infectado por ébola se asumen unos riesgos. Las personas que deciden atender a ese enfermo asumen unos riesgos, por supuesto, todos intentan que estos sean los mas reducidos posibles. Sinceramente no creo que en la mente de ninguna de las personas “responsables” estuviera el contagiarse ni en poner en riesgo a nadie. El hecho de que las medidas funcionaran mejor o peor, sinceramente dejo que lo juzguen los entendidos, pero a mi parecer, cuando de todas las personas que atienden a un enfermo de ébola solo se infecta una, es una desgracia y podemos decir muchas cosas, pero no que somos un país de pandereta. Puede que hubiera errores en el protocolo, aunque en ese caso, supongo, habría mas infectados; puede que la enfermera también errara, aunque estoy segura que ella era la primera que no quería infectarse. En definitiva, las medidas de seguridad están ahí para reducir el impacto de los fallos humanos, pero supongo, que si solo una de las sanitarias enfermó es que el protocolo “taaan” mal, no estaría. Volviendo a Estados Unidos, es uno de los países con más despliegue para evitar el contagio de ébola y tampoco lo han conseguido ¿también es un país de pandereta? porque todavía no he escuchado a nadie dudar de la diligencia de sus protocolos ó sus profesionales.
Sé que con las noticias sobre corrupción que inundan nuestros periódicos con cierta regularidad, es muy difícil mantener un cierto sentimiento de orgullo, pero no hay que olvidar que España es un gran país, solidario, lleno de buena gente, y a pesar de crisis y recortes (en algunos casos y en mi opinión necesarios), debemos sentirnos orgullosos, ó al menos, no lanzarnos piedras sobre nuestro propio tejado, porque eso, os aseguro, no ayuda a nadie, y quien quiera estar que esté y quien no, que se vaya, pero al menos, los que nos quedamos, vamos a hacernos un favor, vamos a querernos un poquito.
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Madrid, Spain

Un comentario Añadir valoración

  1. Enhorabuena Sandra! Creo que has abordado un tema cuanto menos polémico de una forma brillante y certera. Comparto al 100% tu opinión y punto de vista. Felicidades una vez más! Y ánimo si recibes alguna “crítica”, que siempre está bien un poco de debate.

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