La figura de los Socios Directores es algo indeterminada y suele depender del tamaño del despacho, ahora bien, dar cabida a profesionales que no son abogados, ¿puede ser una buena elección?.

Este fin de semana me llamaba la atención una publicación de The Lawyerist en la que hablaban de una fuerte tendencia en los despachos de abogados de Washington a contratar como Socios Directores a profesionales “no abogados”.

Investigando un poco sobre el tema, una publicación de Miguel Angel Pérez de la Manga en 2011, hablaba sobre el fichaje de Dars Dalgren, licenciado en Administración y Dirección de Empresas y Geografía Económica, como Director General de Clifford Chance en España. Cómo señalaba el artículo publicado por Expansión el objetivo de este fichaje pretendía:

“Descargará de las tareas diarias de gestión al socio director Ignacio Ojanguren, que es quien realizaba estas tareas y que a partir de ahora podrá centrarse más en el ejercicio de la abogacía y la dedicación de clientes.”

Esto me plantea una duda, si al Socio Director se le descarga de las tareas de gestión, ¿qué le diferencia, en el día a día, de un Socio más?. Cómo hemos dicho, existen varios perfiles de Socios Directores, la mayoría de las veces dependientes del tamaño del despacho: por un lado están aquellos que dejan de lado el ejercicio de la abogacía como tal, dedicándose fundamentalmente a la gestión del despacho, y por otro los que siguen teniendo la abogacía como su actividad principal, así como la captación de clientes y su actividad de gestión se limita a la toma de decisiones de aquellas cuestiones que se le plantean.

Dotar a una firma de una figura de Director General que reduzca la carga de gestión al Socio Director es dar al despacho una imagen más propia de una multinacional que de una empresa de Servicios Profesionales, lo que no tiene porque estar mal, e incluso puede ser beneficioso en muchos aspectos.

El punto de inflexión a esta pregunta puede residir, como publicó Luis López de Castro en LegalToday, en que “un líder nace y un buen gestor se hace”. Quizás la figura del Socio Director abogado y desligado, en cierto punto, de la gestión puede ser justificada por la necesidad de un líder. Ahora bien, volviendo a la publicación mencionada, “la Gestión es el proceso de control de distintos factores de la organización, mientras que el liderazgo es la responsabilidad de guiar a la mayoría.” Esto explica la necesidad de conexión entre ambas habilidades; “un administrador eficaz debe poseer habilidades de liderazgo, y un líder eficaz debe mostrar habilidades de gestión”. 

Entendiendo lo anterior, es lógico pensar que el Socio Director debe ser un líder con habilidades en gestión, pero también, que una figura paralela experta en gestión puede ser un soporte fundamental que de una visión global y empresarial, a la que quizás a un abogado, le pueda costar llegar.

Written by Sandra Cuesta Llerandi

Business Development, Marketing & Communications | Marketing Manager | Dual Degree in Law and EU Legal Affairs & International Advocacy | Double Master’s Degree in Access to the Legal Profession and International Business Law | Download my e-book: http://eepurl.com/bfDEkT Madrid, Spain

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