Procedimiento aduanero y las falsificaciones

derecho
Este fin de semana recibí uno de esos comentarios que te alegran, y te animan a seguir escribiendo, y como suele pasar con este tipo de mensajes me dio una idea nueva sobre la que escribir: el derecho en la moda.

Tras una larga búsqueda me ha sorprendido ver que el despacho con más publicaciones al respecto es Garrigues, y desde aquí transmitirles mi enhorabuena por unos contenidos excepcionales que me han permitido sacar varios temas sobre los que escribir.

Quisiera empezar esta nueva sección con la situación de las importaciones de falsificaciones.
El reglamento 608/2013 regula las condiciones y procedimientos que deben ser llevados a cabo por las autoridades aduaneras cuando identifiquen una mercancía sospechosa de vulnerar un derecho de propiedad intelectual o industrial que entra en el territorio de la UE. Esta medida novedosa introducida por el citado reglamento ayuda a que la mercancía falsificada sea destruída de forma más rápida.
Según datos de la Agencia Tributaria se intervinieron en España en 2013 más de 2 millones de artículos falsificados, 2.300 operaciones del Departamento de Aduanas.
Los productos se destruyen sin necesidad de iniciar un procedimiento judicial contra el importador de los mismos, pero, para que esto se lleve a cabo es preciso presentar una solicitud en la que se autorice la adopción de medidas aduaneras bien a nivel nacional o a nivel de la UE incluyendo por ejemplo las características visuales, técnicas, canales de distribución, etc. de los productos auténticos, para ayudar a las autoridades a identificar la mercancía falsificada, puesto que cada vez es más difícil distinguirlos.
Además este Reglamento también simplifica el procedimiento de destrucción de los pequeños envíos de productos falsificados sin que el titular de los derechos tenga que solicitarlo en cada caso, sólo con que lo transmita de forma general con la solicitud de adopción de medidas aduaneras.
Por último, me gustaría finalizar este post con el comentario publicado en la Newsletter de Junio de 2014 de Garrigues (podéis acceder a ella aquí) sobre la Sentencia de 6 de febrero de 2014 sobre la compra de productos falsificados en internet.
 Sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) de 6 de febrero de 2014 (asunto C-98/2013). En la misma se resuelven cuestiones prejudiciales planteadas por el Tribunal Supremo danés a raíz de un litigio en el que un ciudadano de dicho país había comprado un reloj falsificado a través de una página web china. Dicho reloj fue enviado a Dinamarca mediante un paquete postal y fue intervenido por las autoridades aduaneras del citado país. La empresa titular de la marca del reloj falsificado solicitó su destrucción pero el comprador se opuso, por lo que dicha entidad tuvo que iniciar un procedimiento judicial contra el mismo. Hay que destacar que el citado caso se resuelve a la luz del antiguo Reglamento (CE) 1383/2003, que era el que estaba en vigor cuando tuvieron lugar los hechos. No obstante, dicha Sentencia, al igual que el nuevo Reglamento, es un claro reflejo de la intención de reforzar la tutela de los derechos de propiedad industrial e intelectual en frontera.
El comprador danés alegó que había comprado el reloj falsificado lícitamente para su uso personal y no con fines comerciales, por lo que no había infringido las leyes danesas sobre propiedad intelectual e industrial. Así, al no existir infracción alguna, argumentó que no procedía la aplicación del Reglamento aduanero y, por tanto, tampoco la destrucción del reloj.
A la vista de lo cual, el Tribunal Supremo danés planteó como cuestión prejudicial al TJUE si en una situación como la citada, en la que se alegaba que el reloj se había adquirido para uso personal y que, por tanto, no se habían infringido las leyes danesas de propiedad intelectual e industrial, había existido un “acto de distribución al público” (con fines comerciales) por parte del vendedor. Así, en caso afirmativo, se podría sostener que el vendedor había vulnerado la normativa danesa y en consecuencia, podía acometerse la destrucción del reloj en aplicación del Reglamento aduanero.
¿Por qué se preguntaba el Tribunal Supremo danés si el vendedor había vulnerado la normativa danesa? El motivo reside en que la página web china no iba dirigida a los consumidores daneses. A este respecto, la jurisprudencia del TJUE sostiene que la simple posibilidad de acceder a un sitio de Internet desde un Estado Miembro no basta para concluir que las ofertas de venta que se muestran en ese sitio están destinadas a consumidores situados en ese territorio (y, por lo tanto, no sería suficiente para concluir per se que hay infracción de las leyes de ese país).
No obstante, el TJUE concluye que en el presente caso, al haberse acreditado que efectivamente hubo una venta de un reloj falsificado a un consumidor en la UE, no es necesario verificar si antes de dicha venta, la referida mercancía había sido objeto, además, de una oferta dirigida a los consumidores daneses. La distribución al público existió y, por tanto, encontrándose la misma tipificada en la legislación danesa, hubo vulneración de los derechos de propiedad industrial e intelectual del titular marcario y, por lo tanto, resultaba aplicable el Reglamento aduanero.
En conclusión, el titular de un derecho de propiedad industrial o intelectual sobre una mercancía vendida a una persona residente en el territorio de un Estado miembro, a través de una página web situada en un tercer país, se beneficia, en el momento en que esa mercancía entra en ese territorio, de la protección que le confiere el Reglamento aduanero por el solo hecho de la adquisición de dicha mercancía. En consecuencia, el producto en cuestión podrá ser destruido. 

Business Development, Marketing & Communications | Prof. de management, marketing y comunicación personal | Descargar e-book: http://eepurl.com/bfDEkT | Madrid, Spain

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